Imagen de Bendito Mussolini representando el fascismo

¿Qué es el fascismo?

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El fascismo es un movimiento político, económico y social que se desarrolló en algunos países europeos durante el período posterior a la Primera Guerra Mundial. Los principales países fueron aquellos que atravesaban crisis económicas, como Italia y Alemania. A pesar de ello, este concepto se menciona con frecuencia en los debates políticos actuales.

Entre las principales características de este sistema se encuentran la concentración del poder en manos de un único líder, el uso de la violencia y el imperialismo. Pero eso no es todo.

Descubre qué fue el fascismo, cómo se manifestó y cuáles son las principales dificultades relacionadas con su definición.

¿Cómo resumir el fascismo?

En términos generales, el fascismo es un régimen autoritario con una concentración total del poder en manos del líder del gobierno. Este líder debía ser objeto de culto y podía tomar cualquier decisión sin consultar previamente a los representantes de la sociedad.

Además, el fascismo defiende la exaltación de la colectividad nacional en detrimento de las culturas de otros países.

Además de ser totalitarios, los gobiernos fascistas tenían como objetivo expandir su territorio mediante conflictos internacionales. Para ello, realizaban grandes inversiones en la producción de armas y equipos de guerra.

Para garantizar la continuidad de sus gobiernos, los líderes fascistas controlaban los medios de comunicación de masas, a través de los cuales difundían su ideología y controlaban toda la información divulgada.

Cualquier crítica al gobierno era eliminada mediante el uso de la violencia y el terror. Quienes eran considerados enemigos de un gobierno fascista eran castigados con prisión o con la muerte.

A diferencia de otras corrientes de pensamiento político, el fascismo es un término difícil de definir, ya que puede presentar diversos significados dependiendo del enfoque elegido y de las características que se destaquen. Por ello, todavía no existe un concepto de fascismo universalmente aceptado.

Según el filósofo e historiador Norberto Bobbio, el término fascismo se refiere principalmente a su dimensión histórica, constituida por el fascismo italiano y, posteriormente, por el fascismo alemán.

A pesar de la dificultad de encontrar una única definición para el fascismo, las características observadas en diversos regímenes fascistas permiten elaborar una definición general que destaca los aspectos más comunes de este tipo de régimen.

¿Cuál es la diferencia entre fascismo y nazismo?

El fascismo y el nazismo son ideologías autoritarias, antidemocráticas y ultranacionalistas. Sin embargo, el nazismo fue su expresión más radical. La principal diferencia entre ambos se encuentra en las raíces del nazismo, que se apoyaba en el racismo científico.

Una de las principales creencias de la corriente de pensamiento nazi defendía la existencia de razas superiores, especialmente la llamada raza aria, considerando factores étnicos, raciales y socioculturales.

El fascismo en Italia

Con el fin de la Primera Guerra Mundial, Italia atravesaba una fuerte inestabilidad social, política y económica. A pesar de formar parte del grupo de países vencedores de la Primera Guerra Mundial, Italia fue ignorada en los tratados posteriores al conflicto y no obtuvo beneficios que compensaran las pérdidas sufridas durante la guerra.

Al mismo tiempo, la lenta industrialización y las marcadas diferencias socioeconómicas entre el norte y el sur del país dificultaban el crecimiento económico, lo que generaba desempleo y un aumento progresivo de la pobreza.

Este contexto movilizó a diversos grupos que buscaban una solución para el sistema decadente en el que se encontraba el país. Esto dio lugar al crecimiento de partidos más alineados con la izquierda, como los comunistas, socialistas y anarquistas.

Fue en el contexto del surgimiento de estos grupos cuando apareció el fascismo, con Benito Mussolini destacándose como su principal líder. Mussolini dirigió un grupo llamado Fascio de Combate, que posteriormente daría origen al Partido Nacional Fascista (PNF).

En 1922, los fascistas llevaron a cabo la Marcha sobre Roma, una movilización que exigía que el rey Víctor Manuel III transfiriera el poder al Partido Nacional Fascista. Bajo presión, el rey invitó a Mussolini a formar parte del gobierno.

Una vez insertados en la esfera del poder político central, los fascistas pudieron iniciar su proyecto autoritario y centralizador. En las elecciones de 1924, después de una amplia reforma electoral que favorecía los intereses del PNF, los fascistas conquistaron dos tercios del Congreso, aunque el Partido Socialista denunció que las elecciones habían sido fraudulentas.

Con los partidarios fascistas en el poder, comenzó la dictadura fascista, en la que el “duce” Mussolini era el líder de la nueva política italiana. Así, el poder legislativo fue debilitado, los medios de comunicación fueron cerrados, todos los partidos, con excepción del PNF, fueron declarados ilegales y la pena de muerte pasó a estar legalizada.

Además, el Estado pasó a controlar la economía y tanto las organizaciones de trabajadores como cualquier forma de oposición al gobierno central fueron debilitadas y desarticuladas.

Con la crisis de 1929, la prosperidad económica experimentada al comienzo del régimen fascista empezó a verse amenazada.

En un intento por superar esta situación, el gobierno de Mussolini decidió sumarse a la carrera imperialista, buscando restaurar los dominios del antiguo Imperio Romano.

Tras las invasiones de las tropas italianas a regiones de África, comenzaron las tensiones diplomáticas que condujeron a Europa hacia la Segunda Guerra Mundial, momento en el que Mussolini se acercó al régimen nazi alemán.

Banderas de Italia y Alemania. Imagen: Magnífico
Banderas de Italia y Alemania. Imagen: Magnific

El fascismo en Alemania

En Alemania, durante el período posterior al final de la Primera Guerra Mundial, surgió un conocido régimen autoritario que compartía diversas características con el fascismo. Este régimen fue el nazismo, cuyo principal líder fue Adolf Hitler.

Tras ser derrotada en la Primera Guerra Mundial, Alemania enfrentó una profunda crisis económica, principalmente como consecuencia del Tratado de Versalles. El documento declaraba oficialmente a Alemania como derrotada en la guerra e imponía sanciones al país, como la pérdida de territorios y la prohibición de producir armas pesadas, además de obligar a Alemania a pagar indemnizaciones a los países vencedores.

Este escenario posterior a la Primera Guerra Mundial generó entre los alemanes un sentimiento de revanchismo hacia otros países, lo que fortaleció el extremismo nacionalista en el país.

Con el fin de la guerra, el régimen monárquico alemán llegó a su fin y comenzó la República de Weimar. Durante este período, Alemania logró resultados satisfactorios desde el punto de vista económico, principalmente gracias a las inversiones extranjeras, procedentes sobre todo de Estados Unidos.

Sin embargo, la crisis de 1929 volvió a dejar a la economía alemana en una situación crítica. En ese momento, el discurso nazi comenzó a ganar seguidores, prometiendo recuperar el crecimiento del país mediante un Estado fuerte.

Articulados dentro de la República de Weimar y representados por el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, los nazis obtuvieron el 37 % de los votos en las elecciones de 1932 y ocuparon 230 escaños en el Parlamento.

Al año siguiente, los partidarios del Partido Nazi presionaron al presidente Paul von Hindenburg para que concediera más poderes a Hitler. Ante esta presión, Hitler fue nombrado canciller y posteriormente asumió el cargo de presidente, además de autoproclamarse “el Führer”. Así comenzó el régimen nazi en Alemania.

La dictadura de Hitler tuvo entre sus principales características la militarización de la sociedad alemana, la exaltación del líder y el control mediante una intensa maquinaria propagandística, que utilizaba los medios de comunicación para difundir las ideas nazis.

Las principales características del nazismo se presentan en la obra Mein Kampf, escrita por Hitler durante su período en prisión. Una de sus medidas más conocidas fue el antisemitismo, marcado por una visión racista y eugenésica de la superioridad del hombre blanco germánico, la llamada raza aria.

Esta visión provocó la muerte de más de 6 millones de personas en campos de concentración, la gran mayoría de ellas judías.

Otra característica del régimen nazi fue su visión expansionista, justificada por la creencia de que el mundo debía ser dominado por la raza aria. Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Hitler intentó invadir diversos territorios.

En 1941, Hitler intentó invadir la Unión Soviética. Debido al duro invierno, las tropas alemanas fueron cercadas y derrotadas. En ese momento comenzó el declive del gobierno nazi y, en 1945, Hitler fue derrotado y su régimen llegó a su fin.

Entonces, ¿el fascismo es de derecha o de izquierda?

Comúnmente, el fascismo es considerado parte de la extrema derecha, principalmente por su notable oposición al socialismo. Las experiencias fascistas contaron con un amplio apoyo de banqueros e industriales, tanto en Italia como en Alemania.

Sin embargo, el fascismo también se opuso al liberalismo, sobre todo por su defensa de un Estado fuerte y de los intereses de las masas en detrimento de los intereses individuales.

No obstante, como hemos explicado, todavía no existe una definición universal del fascismo, y el término se entiende principalmente mediante el análisis de las características comunes encontradas en las experiencias fascistas ocurridas a lo largo de la historia. Por esta razón, resulta difícil situar el fascismo dentro del espectro ideológico.

Según Norberto Bobbio, las diferencias entre el fascismo italiano y el alemán se hacen evidentes al observar que el primero presentó un carácter revolucionario y radical de izquierda, mientras que el segundo fue esencialmente reaccionario y radical de derecha (Diccionario de Política, pág. 468).

El fascismo en el mundo

Aunque el fascismo en Italia y Alemania constituye las experiencias más conocidas, las experiencias fascistas no se limitaron a estos países. En Portugal, por ejemplo, el régimen fascista fue liderado por António de Oliveira Salazar entre 1932 y 1968. En España, por su parte, apareció durante el gobierno de Francisco Franco, entre 1939 y 1976.

La influencia de los regímenes fascistas llegó incluso a Brasil. Poco después de la Revolución de 1930 surgió el integralismo, que, influenciado por el fascismo italiano, combatía a los defensores del pensamiento de izquierda. Su principal líder fue Plínio Salgado.

Aunque entró en crisis después de la Segunda Guerra Mundial, el fascismo continúa ganando fuerza en contextos de crisis, ya sean económicas, políticas o sociales. Algunos aspectos de la ideología fascista siguen apareciendo actualmente en grupos y partidos políticos, como aquellos en Europa que defienden plataformas políticas basadas en la aversión hacia los extranjeros.

El fascismo es un movimiento político, económico y social que se desarrolló en algunos países europeos durante el período posterior a la Primera Guerra Mundial. Los principales países fueron aquellos que atravesaban crisis económicas, como Italia y Alemania. A pesar de ello, este concepto se menciona con frecuencia en los debates políticos actuales.

Entre las principales características de este sistema se encuentran la concentración del poder en manos de un único líder, el uso de la violencia y el imperialismo. Pero eso no es todo.

¿Cómo resumir el fascismo?

En términos generales, el fascismo es un régimen autoritario con una concentración total del poder en manos del líder del gobierno. Este líder debía ser objeto de culto y podía tomar cualquier decisión sin consultar previamente a los representantes de la sociedad.

Además, el fascismo defiende la exaltación de la colectividad nacional en detrimento de las culturas de otros países.

Además de ser totalitarios, los gobiernos fascistas tenían como objetivo expandir su territorio mediante conflictos internacionales. Para ello, realizaban grandes inversiones en la producción de armas y equipos de guerra.

Para garantizar la continuidad de sus gobiernos, los líderes fascistas controlaban los medios de comunicación de masas, a través de los cuales difundían su ideología y controlaban toda la información divulgada.

Cualquier crítica al gobierno era eliminada mediante el uso de la violencia y el terror. Quienes eran considerados enemigos de un gobierno fascista eran castigados con prisión o con la muerte.

A diferencia de otras corrientes de pensamiento político, el fascismo es un término difícil de definir, ya que puede presentar diversos significados dependiendo del enfoque elegido y de las características que se destaquen. Por ello, todavía no existe un concepto de fascismo universalmente aceptado.

Según el filósofo e historiador Norberto Bobbio, el término fascismo se refiere principalmente a su dimensión histórica, constituida por el fascismo italiano y, posteriormente, por el fascismo alemán.

A pesar de la dificultad de encontrar una única definición para el fascismo, las características observadas en diversos regímenes fascistas permiten elaborar una definición general que destaca los aspectos más comunes de este tipo de régimen.

¿Cuál es la diferencia entre fascismo y nazismo?

El fascismo y el nazismo son ideologías autoritarias, antidemocráticas y ultranacionalistas. Sin embargo, el nazismo fue su expresión más radical. La principal diferencia entre ambos se encuentra en las raíces del nazismo, que se apoyaba en el racismo científico.

Una de las principales creencias de la corriente de pensamiento nazi defendía la existencia de razas superiores, especialmente la llamada raza aria, considerando factores étnicos, raciales y socioculturales.

El fascismo en Italia

Con el fin de la Primera Guerra Mundial, Italia atravesaba una fuerte inestabilidad social, política y económica. A pesar de formar parte del grupo de países vencedores de la Primera Guerra Mundial, Italia fue ignorada en los tratados posteriores al conflicto y no obtuvo beneficios que compensaran las pérdidas sufridas durante la guerra.

Al mismo tiempo, la lenta industrialización y las marcadas diferencias socioeconómicas entre el norte y el sur del país dificultaban el crecimiento económico, lo que generaba desempleo y un aumento progresivo de la pobreza.

Este contexto movilizó a diversos grupos que buscaban una solución para el sistema decadente en el que se encontraba el país. Esto dio lugar al crecimiento de partidos más alineados con la izquierda, como los comunistas, socialistas y anarquistas.

Fue en el contexto del surgimiento de estos grupos cuando apareció el fascismo, con Benito Mussolini destacándose como su principal líder. Mussolini dirigió un grupo llamado Fascio de Combate, que posteriormente daría origen al Partido Nacional Fascista (PNF).

En 1922, los fascistas llevaron a cabo la Marcha sobre Roma, una movilización que exigía que el rey Víctor Manuel III transfiriera el poder al Partido Nacional Fascista. Bajo presión, el rey invitó a Mussolini a formar parte del gobierno.

Una vez insertados en la esfera del poder político central, los fascistas pudieron iniciar su proyecto autoritario y centralizador. En las elecciones de 1924, después de una amplia reforma electoral que favorecía los intereses del PNF, los fascistas conquistaron dos tercios del Congreso, aunque el Partido Socialista denunció que las elecciones habían sido fraudulentas.

Con los partidarios fascistas en el poder, comenzó la dictadura fascista, en la que el “duce” Mussolini era el líder de la nueva política italiana. Así, el poder legislativo fue debilitado, los medios de comunicación fueron cerrados, todos los partidos, con excepción del PNF, fueron declarados ilegales y la pena de muerte pasó a estar legalizada.

Además, el Estado pasó a controlar la economía y tanto las organizaciones de trabajadores como cualquier forma de oposición al gobierno central fueron debilitadas y desarticuladas.

Con la crisis de 1929, la prosperidad económica experimentada al comienzo del régimen fascista empezó a verse amenazada.

En un intento por superar esta situación, el gobierno de Mussolini decidió sumarse a la carrera imperialista, buscando restaurar los dominios del antiguo Imperio Romano.

Tras las invasiones de las tropas italianas a regiones de África, comenzaron las tensiones diplomáticas que condujeron a Europa hacia la Segunda Guerra Mundial, momento en el que Mussolini se acercó al régimen nazi alemán.

El fascismo en Alemania

En Alemania, durante el período posterior al final de la Primera Guerra Mundial, surgió un conocido régimen autoritario que compartía diversas características con el fascismo. Este régimen fue el nazismo, cuyo principal líder fue Adolf Hitler.

Tras ser derrotada en la Primera Guerra Mundial, Alemania enfrentó una profunda crisis económica, principalmente como consecuencia del Tratado de Versalles. El documento declaraba oficialmente a Alemania como derrotada en la guerra e imponía sanciones al país, como la pérdida de territorios y la prohibición de producir armas pesadas, además de obligar a Alemania a pagar indemnizaciones a los países vencedores.

Este escenario posterior a la Primera Guerra Mundial generó entre los alemanes un sentimiento de revanchismo hacia otros países, lo que fortaleció el extremismo nacionalista en el país.

Con el fin de la guerra, el régimen monárquico alemán llegó a su fin y comenzó la República de Weimar. Durante este período, Alemania logró resultados satisfactorios desde el punto de vista económico, principalmente gracias a las inversiones extranjeras, procedentes sobre todo de Estados Unidos.

Sin embargo, la crisis de 1929 volvió a dejar a la economía alemana en una situación crítica. En ese momento, el discurso nazi comenzó a ganar seguidores, prometiendo recuperar el crecimiento del país mediante un Estado fuerte.

Articulados dentro de la República de Weimar y representados por el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, los nazis obtuvieron el 37 % de los votos en las elecciones de 1932 y ocuparon 230 escaños en el Parlamento.

Al año siguiente, los partidarios del Partido Nazi presionaron al presidente Paul von Hindenburg para que concediera más poderes a Hitler. Ante esta presión, Hitler fue nombrado canciller y posteriormente asumió el cargo de presidente, además de autoproclamarse “el Führer”. Así comenzó el régimen nazi en Alemania.

La dictadura de Hitler tuvo entre sus principales características la militarización de la sociedad alemana, la exaltación del líder y el control mediante una intensa maquinaria propagandística, que utilizaba los medios de comunicación para difundir las ideas nazis.

Las principales características del nazismo se presentan en la obra Mein Kampf, escrita por Hitler durante su período en prisión. Una de sus medidas más conocidas fue el antisemitismo, marcado por una visión racista y eugenésica de la superioridad del hombre blanco germánico, la llamada raza aria.

Esta visión provocó la muerte de más de 6 millones de personas en campos de concentración, la gran mayoría de ellas judías.

Otra característica del régimen nazi fue su visión expansionista, justificada por la creencia de que el mundo debía ser dominado por la raza aria. Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Hitler intentó invadir diversos territorios.

En 1941, Hitler intentó invadir la Unión Soviética. Debido al duro invierno, las tropas alemanas fueron cercadas y derrotadas. En ese momento comenzó el declive del gobierno nazi y, en 1945, Hitler fue derrotado y su régimen llegó a su fin.

Entonces, ¿el fascismo es de derecha o de izquierda?

Comúnmente, el fascismo es considerado parte de la extrema derecha, principalmente por su notable oposición al socialismo. Las experiencias fascistas contaron con un amplio apoyo de banqueros e industriales, tanto en Italia como en Alemania.

Sin embargo, el fascismo también se opuso al liberalismo, sobre todo por su defensa de un Estado fuerte y de los intereses de las masas en detrimento de los intereses individuales.

No obstante, como hemos explicado, todavía no existe una definición universal del fascismo, y el término se entiende principalmente mediante el análisis de las características comunes encontradas en las experiencias fascistas ocurridas a lo largo de la historia. Por esta razón, resulta difícil situar el fascismo dentro del espectro ideológico.

Según Norberto Bobbio, las diferencias entre el fascismo italiano y el alemán se hacen evidentes al observar que el primero presentó un carácter revolucionario y radical de izquierda, mientras que el segundo fue esencialmente reaccionario y radical de derecha (Diccionario de Política, pág. 468).

El fascismo en el mundo

Aunque el fascismo en Italia y Alemania constituye las experiencias más conocidas, las experiencias fascistas no se limitaron a estos países. En Portugal, por ejemplo, el régimen fascista fue liderado por António de Oliveira Salazar entre 1932 y 1968. En España, por su parte, apareció durante el gobierno de Francisco Franco, entre 1939 y 1976.

La influencia de los regímenes fascistas llegó incluso a Brasil. Poco después de la Revolución de 1930 surgió el integralismo, que, influenciado por el fascismo italiano, combatía a los defensores del pensamiento de izquierda. Su principal líder fue Plínio Salgado.

Aunque entró en crisis después de la Segunda Guerra Mundial, el fascismo continúa ganando fuerza en contextos de crisis, ya sean económicas, políticas o sociales. Algunos aspectos de la ideología fascista siguen apareciendo actualmente en grupos y partidos políticos, como aquellos en Europa que defienden plataformas políticas basadas en la aversión hacia los extranjeros.

Referências

Brasil Escola – Fascismo na Itália

BOBBIO, Norberto, MATTEUCCI, Nicola e PASQUINO, Gianfranco. Dicionário de Política. São Paulo: Editora UnB. 2004.

Fundação 1º de maio – Diferenças entre fascismo e nazismo

História do Mundo – Nazismo

Info Escola – Nazismo

Mundo Educação – Fascismo

Uol Educação – Fascismo italiano – contexto histórico: A crise italiana e o Fascio de Combate

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